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La ciencia de la inversión

La ciencia de la inversión, como cualquier otro aspecto de la vida, es ni más ni menos que tomar decisiones. Constantemente uno se enfrenta a situaciones sobre las cuales tiene que dirimir entre distintas alternativas, con consecuencias disimiles sobre nuestro futuro -inmediato y no tanto-. Las finanzas personales no escapan a esa lógica. Como inversores vamos a tomar decisiones constantemente: ¿qué perfil de riesgo poseemos? ¿cuál es mi horizonte temporal? ¿qué assset classes tengo pensado operar? Intentaremos aportar datos estadísticos al asunto, no para ahorrarles de tener que enfrentarse a toma de decisiones, sino para poner en perspectiva los desafíos a los cuales nos enfrentamos comúnmente, y actuar -humildemente- como disparador de inquietudes.

Para desarrollar la idea, vamos a hacer referencia a una metodología de valuación propuesta por Robert Shiller, premio Nobel de economía, que ha enfocado su research al estudio del comportamiento de los agentes económicos en las finanzas. Shiller planteó una métrica llamada Cyclically Adjusted Price-to-Earnings Ratio (CAPE). El mismo es aplicado sobre el S&P 500 y toma en cuenta un promedio de las ganancias de los últimos 10 años, ajustadas por inflación, para expresar las dichos montos en poder adquisitivo equivalente al precio actual del índice. Es una herramienta que permite apreciar, con todas las limitantes del caso, cuán “caro” o “barato” está el mercado en términos relativos a su historia.

Durante los últimos 140 años, en promedio el S&P 500 ha operado con un CAPE de 16,84. Uno podría interpretar este número como la cantidad de años que tarda el mercado en repagar la inversión vía generación de ganancias. Los momentos de mayor “exuberancia irracional”[1] han sido en el crack de 1929 y durante la burbuja punto com del 2000. El CAPE marcó valores de 32.5 y 44.5, respectivamente. Hoy se encuentra en 31 aproximadamente.


Ahora bien, dado los niveles en los que nos encontramos actualmente, la gran pregunta es: ¿conviene invertir en acciones? La respuesta, intertemporalmente, sigue siendo un rotundo SI. Y para darle soporte a esto, mostraremos el retorno en términos reales de un inversor con un horizonte de inversión adecuado[2].

Nunca mejor dicho: las buenas decisiones dán buenos frutos. Y en finanzas, son esenciales.



Citas:


[1] En honor a Shiller y un libro que toma dicho nombre, publicado allá por el año 2000. El mismo trataba sobre burbujas especulativas y formas de detectarlas -cuantitativas y holísticas-. Unos meses después de publicado, la burbuja punto com se pinchó, perdiendo el NASDAQ más de 80% de su capitalización.


[2] Para expandir sobre esta idea, nos referimos a alguien que tiene un horizonte temporal de inversión de 20, 30 y 40 años vista. La medición real remite a cuántos dólares medidos en términos constantes tendría por cada dólar invertido inicialmente.